Espera

Hace unos cuantos días sonó mi celular, -aló?- con esa voz de celular con la que suelo contestar últimamente a los numero raros. Luego de un rato, me veía a mi mismo parado frente a muchos buses, mirando casi en éxtasis por tu llegada, la verdad no sabía que era lo que debía esperar, tampoco sabía como hacerlo, mis movimiento eran innegablemente incesantes, en algún lugar de mi cabeza se comenzaban a formar esos huracanes más gigantes que los que azotan la tierra, con las millones historias que soy capaz de imaginar antes de que ocurra algo. Acabó la espera, ahí estabas, como te vi la última vez, tu cabello es más largo esta vez, me quedé casi en blanco y con una sonrisa que se revelaba en mi cara, pero que mi felicidad diaria opaca, por lo que pasó casi inadvertido, mi voz me tiritaba, de hecho mi cuerpo tiritaba, pero como la primera vez, siempre eh sabido controlar a mi cuerpo de alguna manera. Llegábamos, casi por completo relajado, aunque nunca del todo por la espera del tiempo, era como siempre había sido, dos simples personas que se encontraban, se gritaban, se quería, se abrazaban, se tocaban, se reían, se miraban, se sumergían en esa pequeña realidad que habían creado inconscientemente y de la cual no podía escapar aunque les incomodaba. Era hora, una pieza, un balcón, una casa, el fuego que abrazaba de calor, dos personas, el silencio, estaba todo formado para ese largo beso que acabó el temor.

0 Hoy, Mañana y Siempre: